Como en otros dias, la recamara se mantiene desordenada, la ropa sucia es un objeto de decoración mas, un monton de pastillas circulan sobre las sabanas: Rojas, blancas, azules, amarillas de muchos tamaños, de diversas formas. Una eleccion difícil ¿Cuál sera la mas indicada para conocer el fin? ¿Qué cantidad? ¿Diez,Veinte? No lo se, quiza tampoco es la solucion.
Tal vez sea mejor otra forma de encontrar la libertad. Por favor, acercate a mi, deten mis pasos, esconde tu rostro, toma mis manos y dime que todo estara bien, que esto es parte de un mal sueño.
El monstruo observa como trago un monton de pastillas sobre la cama. Pero no es suficiente, nada es suficiente.
Me acerco a la ventana una de tantas sombras toca mi espalda, desnuda, mientras otra cobarde se detiene asustada no sabe que hacer, ni decir, jamas lo ha hecho y esta no sera la primera vez. La sombra musita cosas extrañas, versos acerca de la libertad y su boca se acerca a mi mejilla.
Retrocedo un par de pasos, me estrello junto al cristal que estalla en mil pedazos. Abro las alas, el viento raspa mis piernas desnudas, la pesadilla termino lo se bien. Con los ojos entreabiertos puedo imaginar sabanas limpias, flores en el cuarto, el canto de las aves que arrulla en el mar abierto. Por fin me decido a mirar hacia el paisaje que me rodea.
Un par de lagrimas negras se detiene sobre algunas ya secas. Mi cuerpo se mantiene sucio, cubierto de lodo que se entrelaza con la sangre de las heridas. Los dos me miran desde la casa, no sientan pena por mi, pues siento aun mas lastima por ustedes, por lo menos intente salir de este lugar de esta cuento de horror.
¿Qué cuando llegue aquí?, es difícil saberlo, es la misma pregunta que me hago en este momento, mientras camino desnuda y las sombras atraviesan mi cuerpo y giran burlonas a mi alrdedor. Solo recuerdo que un dia desperte junto a el, a su lado diestro, que mirarlo dormir me produce una sensación extraña, mas pocas veces lo he visto cerrar los ojos.
Resulta que aqui nadie duerme, todos desfilamos en el mismo lugar, uno tras otro. Desconozco si alguno de ellos sabe de esa mujer que anda por los corredores desnuda, llegue a la conclusión, cada noche se recuesta en la misma cama, sin notar mas presencia. A veces me da la espalda. Y en otras ocasiones permanece frente a mi, aunque parezca que me observa,se que si mirada se halla perdida.
A veces me pregunto que piensa, reflexiono acerca del monton de imágenes que circulan por su mente. Es el mas asustado de todos nosotros, evade cada noche la ceremonia de un joven suicida, de un monton de detonaciones, que sacuden nuestras entrañas. Por las mañanas cuando las sombras desaparecen me coloco una pequeña bata, me siento junto a el. Realizo la misma rutina todos los dias, interpreta el papel del esposo trabajador.
Si tan solo pudiera contarle de esta farsa, pero jamas me escuchara, jamas entenderia mis razones. No creo que sea buena noticia para el ser parte de un sueño bizarro. Pienso en el como un niño miedoso, de esos que se esconden en el armario por cualquier tonteria. Me molesta se forma de comportarse, verlo correr de miedo ante un monton de sombras las cuales no dejaran de perseguirlo aunque muera.
Quiza la locura le hace ver cosas extrañas y soy parte de esas cosas raras que le suceden. Ya ni siquiera me conmueven sus sollozos, los cuales se extienden hasta el amanecer cuando la ultima de las sombras grita hasta reventar sus timpanos. Me divierte verlo salir de una habitación a otra y deslizarse por todos los pasillos en busca de un refugio mientras cubre el rostro con las manos para olvidar que esta ahí.
Lo juro no soy una mujer sin sentimientos. Pero hace mucho perdi la ternura y la compasión por los demas. Pero aun siento un poco de lastima por ese hombre de rostro sin forma. Jamas podria olvidar esa noche y lo que senti al verlo arrastrar por el piso su fetido cuerpo, repleto de golpes, cubierto de sangre y mugre. Jamas podria olvidar ese grito lastimero, poco después del lento crujido de los huesos.
Desde entonces permanece en la casa, como otra sombra, destruye cualquier objeto que puede reflejar su rostro. Ha sufrido mucho, sus lagrimas estan secas, su alma es un trapo viejo y mal oliente. Todas las noches suplica, alega, reniega de su apariencia, reclama su “vida pasada”, todas las noches me siento en el piso me recuesto en su hombro y le deseo una muerte feliz.
¿A que le temes? Esa fealdad abunda el todo le mundo, no eres el unico, ni el primero que se dara cuenta de lo horrible que somos y de nuestro asqueroso destino. Hemo llegado. Estamos frente a las puertas del infierno. Por desgracia estamos juntos, me toca mirar tu abominable presencia hasta la eternidad, tanto que ya me parece familiar.
Cuanto daria por ayudarte a bien morir, pero me detiene tu lastimera figura, me detiene saber que alguien siente algo de amor, aunque sea un monstruo. Tu no ignoras la desnudez, ni la belleza. Has visto en mi cuerpo, mi rostro algo diferente, no eres el tipico viajero que mira su cuerpo sanguinolento una mejilla teñida de purpura o un rostro palido.
Desde hace algunos dias, no he visto a ninguno de los dos, ni al monstruo ni al cobarde parece que estan escondidos en alguna parte de la casa, encerrados a piedra y lodo en alguno de los cuartos, en alguno de los muebles. Ha llegado el momento de buscarlos, no hay lugar para esconderse de mi, ni de ninguna de las sombras. Asi me tarde siglos, tendre que hallarlos.
Cada una de las habitaciones de la casa parece interminable, los corredores son como un laberinto, lo peor viene cuando cae la noche y los claroscuros matizan su esperpéntica apariencia. Puedo escuchar sus latidos, se encuentran en la habitación proxima. El monstruo se halla frente al armario, abre una de las puertas y el cobarde aparee frente a el.
¿Qué esperas para llorar muchacho miedoso? ¿Hasta cuando va a durar tu valor? Ni una sola lagrima, ni un solo grito, por primera vez el mira a los ojos a alguna persona. Sale de la habitación y el monstruo tras este y yo sigo sus pasos, se dirigen al patio trasero. El cobarde se sienta en el piso, cierra los ojos y enseguida, como un perro escarba con sus manos la tierra.
Un perro mas se une a su labor, y los dos escarban tal vez en busca de gusanos o de otra cosa que satisfaga su inútil hambre. De sus uñas brota sangre que se confunde con la tierra, pero ninguno de los dos muestra el minimo dolor. Despues de horas, algo se asoma, me acerco y lo que veo me deja atonita.
Los dos miran impacientes el resto de una mujer descuartizada, asoma una de sus piernas, después un brazo, un pie, hasta que cada una de ellas, complementa el macabro rompecabezas. Pero ¿no puede ser? Ese rostro se parece a… Por fin una lagrima sale de mis ojos, y tengo miedo, mucho miedo.
Saludos desde mi ataúd.
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